En las colinas de Tanneron, cerca de Grasse, acaban de florecer las mimosas. Las bolitas doradas difunden sus notas aterciopeladas, ligeramente melosas. Dulzura invernal.
Cuidado suave de la piel y comodidad diaria. En un solo gesto, la piel queda nutrida, protegida y delicadamente perfumada. Una delicia para el cuerpo.




