Cortamechas - para velas
Un cortamechas para cuidar la llama de la vela.
País / Idioma: España, Español
Un cortamechas para cuidar la llama de la vela.
Higueras bajo el caluroso sol del Mediterráneo.
El encuentro de las bayas y las flores.
Una brisa de verano que trae el dulce aroma de la citronela.
Vívido y agridulce. Un tesoro redescubierto en el jardín.
El intenso aroma de los granos de café recién molidos.
Rosas que estallan en flor en mayo.
Un cofre en edición limitada para descubrir cinco nuevas velas Diptyque.
Una hoja aromática, fresca y esquiva.
Un paseo bajo las higueras, a orillas del Mediterráneo.
Una oda al muguete, fresco y delicado.
La dorada calidez del ámbar, impregnada de un misterio ancestral.
Una potente revelación de las oscuras y ahumadas profundidades de la vainilla.
Una oda a la flor más emblemática de la primavera.
La memoria olfativa de la primera tienda Diptyque.
Campos de lavanda, hasta donde alcanza la vista.
Semillas de sésamo negro recién tostadas.
Un floral embriagador de los campos del sur de la India.
El vibrante encuentro entre la grosella negra y la rosa.
Sándalo de Asia. Cremosa, amaderada, contemplativa.
Un sensual remolino de miel, tabaco y especias.
Algunas cuentas de ámbar en un cofre antiguo.
El aroma cálido y soleado de una higuera mediterránea.
El aroma de una tarde en pleno verano, capturado en cera.
Un tilo al comienzo del verano.
En el sur de la India, campos infinitos de tuberosa.
Un ceremonial de aromas herbales que reconforta con delicadeza.
El dulzor de la mermelada cítrica en el aire de la tarde
La madera se enciende. El fuego crepita en el hogar.
Un vibrante árbol mexicano en plena floración.
La calidez resinosa del benjuí, acaramelada y envolvente.
Preciosas violetas, recién recogidas a la luz de la mañana.
Hojas de pachulí recién cortadas secándose al sol
Vidrio soplado y porcelana. El icónico fotóforo, reinventado.
El aroma de la jalea dorada de membrillo en los recuerdos de la infancia.
Una expresión vivaz del acidulado yuzu japonés
La esencia de la corteza de canela, recién arrancada del árbol.
Cuero oscuro, un compañero de viaje a través del espacio y el tiempo.
En el corazón de un bosque aromático.
Un inmenso ramo de lirios recién cortados.
El silencioso aroma de un templo.
Una interpretación viajera del placer olfativo del té.
Una resina ancestral, balsámica y cálida como el humo sagrado.
Un almizcle suave, tierno y sensual como el roce de la piel contra un tejido.
Hojas de geranio verdes iluminadas por un toque de rosa.
Un iris empolvado, elegante como unos guantes de piel perfumados.
Un frescor herbáceo impregna el aire.
La densa y reconfortante fragancia de un roble imponente.